Mayo 31, 2026 - Domingo de la Santisima Trinidad

Estimados Hermanos y Hermanas,

Hoy la Iglesia celebra uno de los más grandes misterios de nuestra fe: la Santísima Trinidad — un solo Dios en tres Personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Aunque la Trinidad puede parecer difícil de explicar, no está destinada a ser simplemente un rompecabezas para resolver. Es un misterio en el cual debemos entrar y vivir. En el Evangelio de hoy, Jesús envía a sus discípulos al mundo con estas palabras: “Vayan, pues, y hagan discípulos a todas las naciones… bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.” A través del Bautismo, cada uno de nosotros ha sido introducido en la misma vida y amor de Dios.

La Trinidad nos enseña que Dios no es solitario ni distante. Dios es relación. Desde toda la eternidad, el Padre derrama su amor sobre el Hijo; el Hijo recibe y devuelve ese amor plenamente; y el Espíritu Santo es el vínculo de amor compartido entre ambos. Hemos sido creados a imagen de este Dios de comunión y amor. Esto tiene un significado práctico para nuestras vidas. Si hemos sido creados a imagen de Dios, entonces hemos sido creados para las relaciones: con Dios y con los demás. Crecemos en santidad no mediante el aislamiento, sino aprendiendo a amar generosamente, perdonar sinceramente, servir humildemente y vivir como personas unidas en Cristo.

Cada vez que hacemos la Señal de la Cruz, proclamamos este misterio: “En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.” Lo hacemos tan frecuentemente que podemos olvidar su significado. Sin embargo, en esa sencilla oración nos colocamos en la presencia del Dios que nos creó, nos redimió y continúa santificándonos.

Mientras celebramos el Domingo de la Santísima Trinidad, quizás nuestra tarea no sea comprender plenamente el misterio de Dios, sino permitir que ese misterio nos transforme. Que nuestras familias, nuestra parroquia y nuestra comunidad se conviertan en reflejos del amor y la unidad que existen en el corazón de la Trinidad. Santisima Trinidad, un solo Dios, ayudanos a vivir en tu amor y a compartir ese amor con los demas.

¡Que Dios bendiga siempre a todos!

P. Stan