Vigesimo Noveno Domingo de Tiempo Ordinario.
Queridas Hermanas y Hermanos,
     El tema principal de las lecturas del Domingo pasado fue la invitación a la fiesta del cielo, y esa invitación se extiende a todas las personas en todo momento. Todos queremos ir al cielo para la fiesta eterna del Reino de Dios. Dios no se cansa de mostrarnos su misericordia, amor y generosidad.
     En el Evangelio de este Domingo, Jesus nos aclara también que debemos involucrarnos en ambas realidades: la celestial y la terrenal al declarar: “Paga al Cesar lo que es del Cesar, y a Dios lo que es de Dios”. Es obvio que nadie va a hacer nuestra parte en esta vida, y debemos estar verdaderamente preocupados por nuestra vida aquí en la tierra, para merecer el regalo de la vida eterna en el cielo. El componente clave para llegar al cielo es la forma en que vivimos hoy aquí en la tierra. Preocuparse por la vida como el Evangelio nos invita a: “amar a tu prójimo como a ti mismo”; “haz a los demás lo que quieras que te hagan a ti” es siempre la regla de oro, es la forma de llegar al cielo.
     Nuestra participación en la vida política es necesaria, como parte de la configuración de la sociedad, que va a facilitar nuestros objectivos de fe o va a ser un obstáculo en nuestro camino. Requiere nuestra vigilancia para establecer leyes justas, que nos permitan cumplir con los Mandamientos de Dios, y lo vemos claramente, que hay fuerzas que se oponen a los mandamientos y quieren obligar a otros a quebrantarlos. Una cosa es respetar la libre elección de todos para elegir lo que es bueno y correcto, pero otra es empujar a otros a elegir el mal. Necesitamos respectar la dignidad y el derecho a la vida de toda persona humana, desde la concepción hasta la muerte natural.
     Octubre es el mes de la concientización sobre el derecho a la vida, cuando de manera practica mostramos nuestro apoyo al Centro de Vida de Long Island. La vida, es un regalo, en parte nos lo dan nuestros padres, y principalmente por Dios que nos dio el alma. Somos conscientes de lo precioso que es este regalo para nosotros, y queremos dar por igual el mismo valor a la vida de cualquier otra persona humana. Si queremos que se respete nuestra vida, debemos respetar la vida de los demás. Es tan simple, pero por conveniencia, las personas reclaman el derecho al aborto, comenzando a negar que las personas recién concebidas son completamente humanas todavía. Como si ese ser humano concebido necesitara la aprobación o la confirmación de otro ser humano para convertirse en humano. Si se deja crecer a esa persona humana concebida, crece en toda su extensión en el momento adecuado.
     Al concebir el aborto como un “derecho”, pretende obligar a otros a ejecutar ese derecho al ayudar a matar vidas inocentes. También se expande y se convierte en el tema de la economía, como si matar niños fuera un negocio rentable, buscar a las victimas entre mujeres angustiadas.
     Necesitamos ver la posibilidad de dar vida, como un gran privilegio y expresión del verdadero amor familiar. Esa dignidad de los amores hay que defenderla y fomentarla, y asi tendremos mas parejas y familias felices. Necesitamos tener un estado, que proteja la dignidad humana y la vida en todas las etapas, desde la concepción hasta la muerte natural, porque solo entonces podemos ser verdaderamente humanos y felices. Nuestra felicidad nunca tendrá el precio de la vida de alguien, solo puede provenir de apoyar plenamente la igualdad y la dignidad de cada persona humana. El estado y el gobierno no pueden quitarnos eso, y no pueden obligarnos a hacerlo de otra manera. Ni el gobierno ni las personas individuales tenemos derecho a decidir quien vive y quien muere. Ese derecho a la vida nos lo da Dios en el momento de la concepción, y nadie tiene derecho a quitárnoslo.
     Por eso Jesus dice: “Dad al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios”. Dios es responsable de darnos la vida y el gobierno es responsable de organizar a las personas en una sociedad que respete a todos, sin infringir la vida, la dignidad y la fe de otras personas.
     Preparate para votar en Noviembre, asumiendo la responsabilidad de la dignidad de nuestra vida, para defender nuestras libertades y buscar la felicidad. Como dice Jesus: “Yo he venido para que tengáis vida y la tengáis en abundancia”.
     Seguimos orando por la curación de todas las personas enfermas y de todos los afectados por desastres naturales y provocados por el hombre en todo el mundo. Oramos por soluciones positivas para todos a todos los problemas de inmigración que tiene la gente en nuestros país.
     Feliz fiesta a los Peruanos y a todos los que veneran la imagen del Señor de los Milagros!!!

Dios les bendiga a todos!!!

P. Stan